26 feb. 2012

Esto no parece un cuento, sino la descripción de una escena real...¿Qué opinan ustedes?


Hacía tiempo que su bocaza carmín había perdido cualquier asomo de pudor; le resultó por lo tanto extremadamente fácil decirme con una naturalidad pasmosa:
-¿…Te lo puedes creer? Me enamoré de él en cuanto le vi… ¿No es precioso?
Me dirigió una mirada embriagada y gozosa, mientras permitía con aires liberales que su ávida mano se deslizara sensualmente por la lisa superficie del mueble, una y otra vez, incansable, insaciable.
Lo observé con detenimiento y curiosidad, pero sin atreverme a tocarlo.
Antes de darle la convencional respuesta afirmativa que estaba esperando, la lógica más aplastante me hizo ver que el afortunado mueble debía de tener, sin duda alguna... madera de gigoló.

6 comentarios:

  1. Si, suena a historia real 100%, jajaj ¡Ayyy!.
    Saluditos Sir Seymour.

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  2. Si,si, seguro que era por la madera...de gigolo...pasa mucho!
    besos!

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  3. Estos amores los conozco yo al dedillo.. sentí un flechazo furminante (sin duda, eso era amor) con mi cazadora de piel.. y es que ella.. me hace taaaann feliz!!!!!!!. Me la pongo y algo en mi interior me grita 'sí, después de tanto tiempo he encontrado la parte que me faltaba.. la que me complementaba'.
    Fin de la Oda a la cazadora... jajajajajajaja
    Besazo decadente (como a Ud. le gustan)

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  4. Un cuento retro alimenticio, buen tino con la imagen.
    Saludos

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  5. Para autocalificarte como decadente, tus relatos son bastante vivos.
    Está muy bien, es muy... sensorial.
    Un saludo

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  6. A saber qué guardamos en nuestro interior, a saber de qué tenemos madera...
    Besitos Sir

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Este aristócrata ocioso y decadente leerá sus opiniones con sumo interés.