8 ene. 2012

Es curioso, pero esta historia, por desgracia, está de rabiosa actualidad...¿Ustedes qué opinan?

¿Qué hace un pianista en paro si le ofrecen un empleo interpretando melodías con su adorado instrumento?
Vaya pregunta… Pues aceptarlo, con una sonrisa de tecla a tecla.
¿Qué hace el pianista al saber que siempre va a tener público asegurado?
Pisar a fondo el pedal de su piano, presa del entusiasmo.
¿Qué hace el pianista cuando se entera de que sus actuaciones tendrán lugar en… un tanatorio privado de gente bien?
Deducir con pesar que siempre habrá un asistente que no le escuchará.
¿Qué hace el pianista después de tocar hasta la saciedad “Imagine”, de John Lennon, en constantes, incesantes e idénticos funerales?
Soñar cada noche que es un músico en paro.
¿Qué hace el pianista al comprobar que no es su interpretación la que hace saltar las lágrimas del selecto, grave y abatido público?
Cierra de golpe la tapa del piano… sin apartar los dedos.

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Este aristócrata ocioso y decadente leerá sus opiniones con sumo interés.