15 ene. 2012

Esta historia me ha hecho recordar con nostalgia los tiempos en que disponía de servicio... ¿Qué opinan ustedes?

A la Paqui le gustaba su trabajo. “Oh, vaya”, os preguntaréis vosotros, “¿qué placer encontrará la Paqui en quitar la mierda ajena?”. Y la Paqui os responderá: “Mira que sois tontos del culo; con la excusa de quitar la mierda de los otros, me cuelo en sus vidas y hurgo en sus alegrías y sus miserias… ¿Os parece poco?”.
Por esta poderosa razón, dio un ordinario chillido de alegría cuando Nino Sánchez-Pinrel le ofreció la limpieza de su flamante chalet. La Paqui estaba como un cascabel de contenta, y no era para menos: le hacía tilín aquel cincuentón que exhibía una distinguida vulgaridad y un deliberado aire decadente… ¡Lo encontraba tan señor…!
Así pues, el día acordado, la Paqui se detuvo puntualmente frente a la majestuosa entrada. Oyó campanas pero, al contrario del dicho, ella sí supo dónde: era el sonoro timbre de la puerta. Esperó prudente, pero nadie acudió a su llamada. Repitió la acción, esta vez con mayor insistencia.
Cuando por fin la puerta se abrió, la Paqui se dio de narices con una situación que de distinguida tenía bien poco: su admirado Nino Sánchez-Pinrel, tan desnudo como aturdido, o viceversa, la observaba con la mirada despeinada. Al fondo, sobre la mullida alfombra del salón, brazos, piernas y cuerpos de ambos sexos yacían placenteramente enredados.
A la Paqui le dio un vuelco el corazón, y no porque estuviera escandalizada; su vecino “el Tirillas” solía montarse unas orgías de órdago con la divorciada del séptimo y sus amigas bingueras, de modo que ya sabía de qué iba la cosa; y sin embargo…
La escena le hizo ver lo equivocado de su planteamiento profesional: la elevada concepción que tenía de sus tareas no había sido otra cosa que una alucinación generada por el aroma de don Limpio Baño, un espejismo sobre los suelos producido por la cera Alex, un falso cosquilleo fruto de la efímera espuma de Mistol Vajillas…
Su trabajo le permitía entrar en las casas de los demás, eso sí… pero no en sus vidas, tal como ella había pensado siempre.
(La imagen ilustrativa bien podría representar los momentos previos a una orgía)

5 comentarios:

  1. Estimado Sir, así es la vida, ni el DonLimpio puede quitarlo todo. Y es el riesgo de entrar en las casas/vidas ajenas, el encontrartelo ahí, expuesto.

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  2. JaJaJa La Paqui no sabia donde se metía. Es como el chiste aquél: una criada le pregunta a la otra por qué se deja cepillar por el señorito y esta contesta con acento gallego "Porque mientras jodo no barro".
    Saluditos Sir Seymour.

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  3. Mezclar según que sustancias nunca fue sano. Algunas veces es mejor seguir imaginando, creyendo, pensando, soñando, que ver la realidad... totalmente desnuda.
    Besitos.

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  4. Creo que una vez me pasó por haber olido demasiado Odex, si es que lo conoces...
    Muy buen texto, Sir Seymour.
    Un abrazo.
    HD

    Por cierto, acá en Londres lo conocen, y lo andan buscando por una deudas en Yorkshire.

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  5. Mylord es bien sabido que la curiosidad mato al gato...no es a veces demasiado oportuno, ni demasiado sano husmear demasiado en la vida de los demás...
    un saludo

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Este aristócrata ocioso y decadente leerá sus opiniones con sumo interés.